lunes, 6 de abril de 2015

El peligro de los bancos

Thomas Jefferson, principal autor de la Declaración de Independencia de los EE. UU., tercer presidente del país, arquitecto, arqueólogo, paleontólogo, músico y fundador de la Universidad de Virginia -declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1987-, decía esto en 1802:
Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.
¿Les suena de algo?

Cuando el presidente John F. Kennedy dió en 1962 la bienvenida a la Casa Blanca a los ganadores del Premio Nobel, dijo: "Creo que esta es la colección más extraordinaria de talento y del saber humano que jamás se haya reunido en la Casa Blanca, con la posible excepción de cuando Thomas Jefferson cenaba solo."

domingo, 25 de enero de 2015

RESPECTO A CIERTO ARTÍCULO SOBRE EL LLAMADO "PIROPO"


Estimado Señor de Prada:

A uno, que se considera admirador de su prosa, y, que a pesar de encontrarse situado en el lado contrario a su barrera, y suele leer con fruición, e incluso defender ante amigos más expertos en literatura, su estilo de brillante articulista, y que además, no le duelen prendas en reconocer asimismo su tremendo poso cultural, en esta ocasión y respecto al artículo en concreto editado en el semanario dominical Magazine, y que lleva por título "Piropos", retiene enormes y respetuosas dudas sobre el mensaje lanzado en el mismo.
Me explico. Usted termina su artículo alabando a aquéllos que mediante piropos consiguen que las mujeres bellas, agradecidas y sin complejos hagan mohínes de supuesta coquetería al escuchar a su paso fuegos griegos lanzados por poetas de fino espíritu y que, dado el caso, al parecer usted conoce algunas, se enamoren del bardo guasón, del guardia urbano o del sursum corda, y se despose con él. Eso sí, desaconseja usted no piropear a escritoras inglesas ante el posible peligro de desaire. Asimismo cita usted una anécdota de Julio Camba, apócrifa o no, y a quien admiro profundamente por guasón, literato y gourmet.
También, creo entender, desearía usted el afán de despecho de Atenea y Hera hacia Paris, en las mujeres actuales como si los tiempos no hubieran cambiado a pesar de Bob Dylan.
Asegura usted, más adelante, que los hombres además agudizaríamos el ingenio ante la corrección política ensayando los piropos en directo delante de presencia femenina y que hay que mantener el rescoldo moribundo de machos sin resentimientos.
Ve como usted, que además de defender los con fe los valores de la Iglesia Católica, allá cada cual y cada uno, es usted un brillantísimo articulista, usted solito Señor de Prada, ha conseguido el milagro de escribirme un artículo.
De lo que no estoy tan seguro es de la opinión que les causará a algunas escritoras españolas, que haberlas, y bellísimas, las hay, el mío...

Gracias Señor de Prada, continuaré leyendo sus artículos a pesar de que no militemos casi nunca en el mismo bando de la corrección política, y que hayan transcurrido la revolución francesa, la transición, y, entre otras y sin ir más lejos, recientemente Ana María Matute.

No tengo claro tampoco, que opinaría al respecto si fuese mujer, y conociese más a fondo la lírica de sus versos y las delicadas voces en las que se dedican dichos piropos...

Un saludo afectuoso

Manolo López, alias Gatopardo

jueves, 6 de noviembre de 2014

HERMES


SEÑOR HERMES, PATRÓN DE LOS LADRONES


Me tiene usted enfrente, ladronzuelo,
para meterle verso a verso caña,
que yo no sé cómo se las apaña
para robar carnada, pez y anzuelo.

Que pega usted más pases que Chicuelo
para ver cómo estafa y cómo engaña,
no sé por qué presume usted de España,
si todo lo que dice es un camelo.

Me tiene usted en contra, robaperas,
ladrón de sinecuras y carteras,
que a guindar y mangar se pone ciego.

Señor Hermes, patrón de los ladrones,
éstas son para usted mis soluciones:
devuelva lo robado…, y al talego…


Antonio Casares
(Santander, 6 de noviembre de 2014)

sábado, 1 de noviembre de 2014

Paco ‘Jones’ Granados

El País, 1/11/2014. No sé a qué tanto escándalo con lo de Paco Granados, si se veía venir más de lejos que el pique de gallos entre Susana Díaz y Pedro Sánchez. Todos tenemos un cuñao que, si no se llama Paco, lo está pidiendo a gritos. Cuñao, sí, a lo castizo, que cuñado suena demasiado fino para ciertos hermanos políticos. Aquí los Pacos no nacen, se van haciendo en sus propios jugos según les sube la testosterona. Hombres que se visten por los pies, de pelo en pecho, que se hacen a sí mismos por sus santos dídimos. Porque hay que tenerlos muy bien puestos desde pequeñito para que tus padres te pongan Francisco de Asís, o de Borja, o de Paula, con toda su prosopopeya pija, y vayas tú y te hagas llamar Paco en vez de Pancho, o de Fran, o de Kiko, que queda muchísimo más mono. Vale que el nombre imprime carácter. Pero autodenominarse Paco es una declaración de guerra. Donde va un Paco, la monta. Y si no mira a Paco Camps, Paco Clavel y Paco Marhuenda.

Por eso decía que no sé a santo de qué tanto aspaviento con la película Paco Jones Granados y el Desfalco de las Arcas Públicas que lo está petando en taquilla. Sí, hombre, las correrías del exconsejero de Esperanza Aguirre como cabecilla de una trama de munícipes que trincaba el IBI de los contribuyentes a cambio de contratos por sus santos testes. Los de Paco, se entiende. Porque él era, presuntamente, quien tejía y manejaba ese tejemaneje. La cúspide de la pirámide. La evolución de la especie. Un tío con lo que hay que tener. Un cuñao de libro. Dicen que en la Cosa Púnica operaban hermanos políticos, en todos los sentidos, y la peña se sorprende de tanta endogamia. Angelitos. Esos son eremitas digitales que no han visto a un cuñado analógico en su vida.

Porque en las cuentas no sé, pero en las pintas Paco no engañaba a nadie. Un nota con más labia que espalda. De esos que conducen un buga con todos los extras a precio de serie, se levantan un vuelo transoceánico por 29,99 ida y vuelta sin cambiar de pantalla del iPhone, y les sale a devolver la renta todos los años. De los que se ventilan una de bravas, otra de callos y una mixta de morro y oreja sin que se le mueva el palillo de la boca, que de lo que se come se cría. De los que, en fin, no pueden ni cruzar las piernas porque, como a Guindos, Floriano y Montoro, otros que deberían llamarse Paco si se dejara elegir nombre a los neonatos, no les cabe lo suyo entre los muslos.

Lo que me extraña es que se la pegara a Esperanza, con lo larga que es ella para detectar manzanas podridas en una cesta en la que, a lo que se ve, la única reineta era ella. Se le fue vivo, se lamenta la lideresa en la gira autoexculpatoria que ha emprendido con vistas a su candidatura a lo que sea. Tan vivo, que puso al lobo a guardar gallinas, solloza. Yo te comprendo, Espe. ¿Quién iba a sospechar de un hermano político, más chulo que un 888, encima? Pues eso. Que se mueran los feos. Y los pobres. Ya lo decía Encarnita Polo en su inmortal Paco, Paco, Paco. “Que son ladrones/ y roban como nadie, Paco/ Y roban como nadie/ Paco, Paco, Paco /los corazones”.
LUZ SÁNCHEZ-MELLADO