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Autor: EL ROTO |
Cuando cantaba Serrat: "Harto ya de estar harto ya me cansé.... " seguro que estaba pensando en la semana siguiente al fallecimiento de Adolfo Suárez.
En este país de necrófilos y adoradores de desaparecidos -véase el caso de la chica de Sevilla-, y en el cual hasta el "Burger King" sufre grandes penas por el repentino e "inesperado" óbito de un amigo traidor y traicionado a partes iguales, las interminables colas de carroñeros voyeurs permanecen a la impaciente espera de acceso privilegiado a los aromas de la putrefacción mortuoria, mientras se deshidratan en lágrimas ante los objetivos de cómplices cámaras de televisión y prensa, aunque auténticos fariseos que le negaron el voto en su segunda aventura política al frente del CDS, alentados, quizás, por la implacable propaganda de la máquina de sensibilización histórico-visceral que forman los distintos, y, extrañamente armisticiados para la ocasión, medios de comunicación.
En un claro acto de propaganda nacional-democrática y simultánea ocultación de actuales pústulas políticas, los tres ex-presidentes actualemente vivos (el otro ya fue un embalsamado en vida), posan situados rigurosamente según protocolo, como viudas negras tras el acto.
Más allá al fondo, y como esperando la ocasión de apuntarse a la jam-session fotográfica, se vislumbra, más bien se adivina, la inquietante figura de Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del actual PSOE y padre de la futura "Péreztroika", movimiento revolucionario destinado a remover y extraer las purulentas entrañas capitalistas del Parlamento Europeo, y cuya operación quirúrgica, ante el inevitable cumplimiento de los compromisos políticos que como futuro presidente del gobierno lo retienen en España, habrá de guiar su candidata europea y brazo derecho político, Elena Valenciano*.
Y como terminaba Serrat: "Es hermoso partir sin decir adiós serena la mirada, firme la voz, si de veras me buscas, me encontrarás, es muy largo el camino para mirar atrás qué más da, qué más da, aquí o allá".
*A los malpensados habrá que advertirles de que la Valenciano no se está buscando la sopa boba en Bruselas ante las negras expectativas de la "Péreztroika" en las próximas elecciones nacionales y su más que segura desaparición en las próximas fotos del partido solcialista.