domingo, 4 de marzo de 2012

Para "ellas" y "ellos"

Matías Prats en apuros
(Ana Mendoza) EFE / MADRID
El pleno de la Real Academia Española (RAE) ha aprobado un informe del académico Ignacio Bosque en el que se critican las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades, porque, si se aplicara estrictamente cuanto dicen, "no se podría hablar".

A los responsables de estas guías les molesta de forma especial el uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, a pesar de que "está firmemente asentado en el sistema gramatical español" y de otras muchas lenguas, y recomiendan, por ejemplo, decir "la ciudadanía", en lugar de "todos los ciudadanos"; "las personas becarias", en vez de "los becarios", o "personas sin trabajo" y no "parados".

El informe "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer", respaldado por todos los académicos asistentes al pleno del pasado día 1, puede consultarse íntegramente en el Boletín de información lingüística de la RAE (BILRAE), en la página web de esta institución.

Las guías analizadas son de la Junta de Andalucía y de la Generalitat Valenciana; de las universidades de Málaga (junto con el ayuntamiento de esta ciudad), Granada, Politécnica de Madrid, UNED y Murcia, y de Comisiones Obreras -en colaboración con el Ministerio de Igualdad- y UGT.

Estas guías extraen "una conclusión incorrecta de varias premisas verdaderas", porque, afirma Bosque, es cierto que "existe la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad", como también lo es la necesidad de "extender la igualdad social de hombres y mujeres, y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible".

Pero en esos textos se suele llegar a "una conclusión injustificada que muchos hispanohablantes consideramos insostenible": "suponer que el léxico, la morfología y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explícita sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizarían 'la visibilidad de la mujer'".

Ante los argumentos de los lingüistas, los responsables de las guías podrían decir que sus recomendaciones proceden de "su sensibilidad ante la discriminación de la mujer en el mundo moderno".

Poca flexibilidad
Pero ese argumento "es insostenible, puesto que califica arbitrariamente de sexista al grupo -absolutamente mayoritario- de mujeres y hombres con una sensibilidad diferente", afirma Bosque.

"¿Qué se supone que ha de pensar de sí misma una mujer que no se sienta excluida de la expresión 'Se hará saber a todos los estudiantes que 'por mucho que la Generalitat Valenciana le diga que la están discriminando?" Las guías analizadas "son poco flexibles en este punto".

Pareciera que se quiere dar a entender que la mujer que no perciba irregularidad alguna en el rótulo 'Colegio Oficial de Psicólogos de Castellón' debería pedir cita para ser atendida por los miembros de dicha institución", dice el autor.

Un buen paso hacia la solución del "problema de la visibilidad" sería "reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar", asegura Bosque, quien cree que las propuestas están pensadas solo para el lenguaje oficial.

Pero, luego, "la autoridad, el responsable o el gestor que desdobla usuarios y usuarias o ciudadanos y ciudadanas se olvidaría de su desdoblamiento cuando ya no esté delante de un micrófono o de una cámara y hablaran como todo el mundo".

La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas y el autor asegura que, en algunos casos, las propuestas "conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias".

"No hay, desde luego, ilegalidad alguna en las recomendaciones sobre el uso del lenguaje que se introducen en esas guías, pero es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías de actuación social sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos, y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios".

Bosque tiene claro que el propósito último de las guías de lenguaje no sexista es loable porque quieren "contribuir a la emancipación de la mujer y a que alcance su igualdad con el hombre en todos los ámbitos del mundo profesional y laboral", pero no tiene sentido "forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad" ni "impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real".


LAS NUEVE GUÍAS ANALIZADAS
• «Guía sobre comunicación socioambiental con perspectiva de género». Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, ISBN-978-84-96776-78-4, sin fecha.
• «Guía para un uso del lenguaje no sexista en las relaciones laborales y en el ámbito sindical y Guía para delegadas y delegados». Secretaría confederal de la mujer de CCOO y Ministerio de Igualdad, Madrid, 2010.
• «Guía de lenguaje no sexista». Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, Universidad de Granada, sin fecha.
• Antonia M. Medina Guerra (coord.): «Manual de lenguaje administrativo no sexista». Asociación de estudios históricos sobre la mujer de la Universidad de Málaga y Área de la mujer del Ayuntamiento de Málaga, 2002.
• «Guía de uso no sexista del lenguaje de la Universidad de Murcia». Unidad para la Igualdad entre mujeres y hombres, Universidad de Murcia, 2011.
• «Manual de lenguaje no sexista en la Universidad Politécnica de Madrid». Madrid, Unidad de Igualdad, Universidad Politécnica de Madrid, sin fecha.
• «Guía sindical del lenguaje no sexista». Madrid, Secretaría de Igualdad, Unión General de Trabajadores, 2008.
• «Guía de lenguaje no sexista». Oficina de Igualdad, UNED, sin fecha.
• «Igualdad, lenguaje y Administración: propuestas para un uso no sexista del lenguaje». Conselleria de Bienestar Social, Generalitat Valenciana, 2009.

10 comentarios:

jose dijo...

A esto me refería yo en un comentario hecho en otro blog.

Y es que ya va siendo hora de que se diga con claridad que estamos haciendo el gilí cuando usamos los dos términos de forma indiscriminada.

Sirgatopardo dijo...

¡Machistas, que sois unos machistas!
Ahora en serio, el maestro Pérez Reverte ha publicado artículos memorables sobre los cabezas de huevo de la Junta de Andalucía y sus términos igualitarios que hacían sonrojar a la mismísima Bibiana.

marian dijo...

Es que hay muchos adoctrinadores (y adoctrinadoras), seguramente subvencionados por la comunidad de turno.
Hombre, la intención parece ser buena, pero creo que no porque unos cuantos (y cuantas) se empeñen en corregir ese tipo de "injusticias lingüísticas" se vayan a cambiar a golpe de manuales. Siempre se puede buscar un equilibrio aplicando el sentido común, yo, por ejemplo me suena mejor "las personas becarias" que los estudiantes becarios. Por otra parte, me parece una aberración lo de "las miembras" y "los miembros".
No me da por discutir "el hombre" -epiceno-, y otras cosas más. Porque puestos a rizar el rizo, acabarían por salir los que quieran que se dijese: y por qué no "los personos".
Lo primero acabar con las discrimaciones de verdad, no con las de manual.

Juan Nadie dijo...

No hay injusticias linguísticas, a ver si se enteran. La lengua es lo que es, producto del consenso natural de muchas generaciones, y de la evolución, también natural, de una lengua madre, que en nuestro caso es el latín.

A la Bibiana no hay quien la sonroje, Gatopardo, la ignorancia es atrevida, es lo que tiene.

Vi el comentario tuyo, Jose, y eso me dio la idea, porque parece que no leemos mucho los periódicos.

marian dijo...

Llámense injusticias linguísticas o como se quiera, pero la lengua no sólo es un consenso natural de muchas generaciones, también es el reflejo natural de las mismas, el uso del lenguaje es el reflejo de una sociedad, de un tipo determinado de sociedad, y no ya tanto de lenguaje machista y esas cosas, que tienen mucho que ver con la realidad que era vivida en cada momento. Hasta hace no mucho tiempo, determinados oficios eran ejercidos exclusivamente por los hombres y otros por las mujeres. Ahora se trata de adaptar el lenguaje a una nueva realidad; el latín es una lengua muerta, pero la nuestra está viva y como tal tendrá que ir cambiando inevitablemente, al margen de cualquier manual y de la Rae.

Anónimo dijo...

¡Muy bien dicho, Marian!

Juan Nadie dijo...

Sí, de acuerdo con las dos, pero no caigamos en la ridiculez.

Sirgatopardo dijo...

Parece evidente que ésas medidas -cómo todas las tomadas por políticos- están exclusivamente encaminadas a sacer votos, lo demás son teorías.

jose dijo...

Aquí va el texto completo del informe, que creo interesante de leer.

Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer

Juan Nadie dijo...

Efectivamente, muy interesante, para leerlo con tranquilidad.